Inicia la época del Tri en sueco
La confirmación sobre la llegada del sueco Sven Goran Eriksson a la dirección técnica de la Selección de Mexicana de Futbol despertó un sinfín de puntos de vista, la gran mayoría en contra; algo normal en un tema de interés nacional, como lo es el Tricolor.
La cuestión del idioma es un pretexto ridículo. En un mundo globalizado, donde no hay fronteras para la comunicación entre los seres humanos, el señor Eriksson, un viejo lobo de mar, no encontrará problema alguno para dirigir a los jugadores mexicanos.
No sólo se trata de un entrenador para una selección nacional, se trata también de una transformación ideológica, de un cambio ampliamente perseguido y añorado por las nuevas y futuras generaciones de un país que vive de ilusiones en materia futbolística.
Con un amplio currículum Eriksson, es uno de los mejores entrenadores en la actualidad y de vanguardia, que ha trabajado con éxito en Suecia, Portugal e Inglaterra. Además de haber dirigido dos mundiales.
Después del fracaso de Hugo Sánchez, había que tomar una decisión riesgosa con sólo dos opciones: Apostar por Jesús Ramírez, el único entrenador nacional que fue capaz de darle a México una satisfacción a nivel internacional o por un estratega extranjero.
Los nombres que sonaron fueron muchos desde Frank Rijkaard, Luis Felipe Scolari hasta el ahora flamante técnico del Tri.
Las voces de rechazo surgieron por doquier. La gran mayoría de los integrantes de la selección apostaban por la continuidad de “Chucho” Ramírez. Incluso, dos técnicos que acostumbran hablar mucho y que se ufanan de haber creado escuela en el irregular futbol mexicano, volvieron alzar la mano: Manuel Lapuente y Ricardo Lavolpe.
Sus palabras hallaron eco en los veteranos de la Selección. Carlos Salcido y Jared Borgetti quienes hicieron pública su inconformidad por el nombramiento de Sven Goran Ericsson.
Sin embargo, la goleada propinada por Argentina al Tri, la semana pasada, exhibió la falta de experiencia de “Chucho” para dirigir la selección mayor. El equipo fue aplastado por la albiceleste.
La defensa, que en teoría es donde hay menos problemas, tuvo un desempeño infame. Tanto Salcido como Ricardo Osorio tuvieron uno de sus peores partidos. Los aires de “divos” de algunos jugadores y la inoperancia del esquema táctico del técnico interino mostraron un equipo sin orden ni oficio. Lo único rescatable, las actuaciones del quintanarroense Carlos Vela, Andrés Guardado y el golazo de Zinha.
Sin duda la labor de Eriksson será observada con lupa. Pero a un tipo con clase y acostumbrado a trabajar bajo la presión de la prensa no le será difícil enfriar los ánimos de sus detractores. Sólo resta esperar.
“Chucho” seguramente tendrá algo que aprenderle y en un futuro no muy lejano tal vez el proyecto rinda los frutos anhelados y haya valido la pena los siete millones de dólares costó traer al sueco a territorio azteca.
Fuente: Estos Días
Por: Ulises Arrollo
|